Liderar el mercado italiano de control de la contaminación durante 35 años requiereuna evolución constante: una idea aparentemente sencilla, pero caracterizada por grandes transformaciones que incluyen una actualización significativa de los procesos empresariales y un aumento sustancial del número de empleados, que en 2025 alcanzó la cifra de 180.
No menos importante, un camino sostenible que AM ha emprendido al completar su primer Informe Integrado en 2024, y que continúa con un compromiso concreto con los objetivos ESG de medio ambiente, personas, gobernanza.
Esta filosofía prepara el terreno para la historia que estamos a punto de compartir, una historia protagonizada por un grupo de personas llenas de vida, ninguna de ellas mayor de 30 años. Estos verdaderos nativos digitales representan todos los rincones de la empresa y son el corazón de DigitHalley.
Pero empecemos por el principio.
Desde el primer día, AM se ha mantenido firme en una creencia fundamental: las personas son lo primero. Se favorece su crecimiento personal y profesional, independientemente del sexo, la edad o cualquier otro factor que pudiera discriminar.
Y sin embargo, por primera vez en nuestros 35 años de historia, la edad ha marcado la diferencia. Y no porque sea un mérito, sino porque si es cierto que nuestro compromiso tiene como objetivo el bienestar de las generaciones futuras, es precisamente a través de sus ojos como debemos mirar al futuro.
¿Quiénes son nuestros protagonistas?
Agnese, Alessandro, Anna Lisa, Arianna, Chiara, y otra vez Chiara, Elena, Enrico, Fabrizio, Gabriele, Laura, Leonardo, Luana, Martina, y otra vez Martina, Mattia, Nicolò Noemi y Tania: 21 chicas y chicos que representan las almas del proyecto: operatividad, digitalización, creatividad.
Para entenderlo mejor, nos reunimos con Francesca, la responsable del proyecto, que nos contó con contagioso entusiasmo lo que hace Digit Halley.
Y es este entusiasmo, nos aseguró, la constante que mueve a todo el grupo.
"Empezando por el nombre, DigitHalley, la idea es que el grupo sea como un cometa que ilumina toda la empresa a su paso. Y no con una luz cualquiera, sino con una luz 'digital'", explica Francesca.
Sí, porque estos chicos y chicas pertenecen a una generación muy digital, en la que viajan a gran velocidad los bits de información. De hecho, la función del grupo es precisamente orientar a la empresa hacia la optimización y mejora de los procesos mediante el uso de herramientas digitales. .
La transformación digital es un paso necesario para todas las empresas. La redundancia de datos, su falta de integración en una visión global, la resistencia a pasar a plataformas de intercambio: estos son los obstáculos que hay que superar.
Por eso, las chicas y chicos de DigitHalley representan un verdadero elemento revolucionario. Y no faltan eslóganes, como en una manifestación moderna, que resumen su visión: "más carpetas, menos carpetas; más interconexión, menos silos".
¿Qué inició la revolución?
"El equipo de DigitHalley partió con una tarea ambiciosa: cartografiar la empresa de arriba abajo, tanto a nivel organizativo como de procesos. Este primer paso fue crucial para estudiar a fondo los flujos de trabajo, las herramientas disponibles y el funcionamiento de cada departamento."
Mediante un debate constante con toda la empresa, identificaron los puntos débiles y redundantes de la comunicación y los convirtieron en lo que llamaron "Historias de usuarios".
Siguiendo una metodología ágil, recopilaron nada menos que 107 Historias de Usuarios, tocando diferentes temas e implicando a todos los sectores empresariales. Estas historias se agruparon después en ocho "Epopeyas", cada una con un nombre evocador que recuerda el viaje estelar de DigitHalley: Archivo Cósmico, Brújula del Cliente, Ruta Comercial, Engranajes Cósmicos, Procedimientos Galácticos, Comunicaciones Interestelares, Crónicas Estelares, Planeta de Talentos. Cada Épica está asignada a grupos de trabajo compuestos por nuestra Generación Z.
Organizan de forma independiente las reuniones con los jefes de departamento, determinan las prioridades de desarrollo y controlan los plazos de los proyectos. Cada quince días, todo el equipo se reúne para hacer balance de la situación, debatir cualquier problema y definir nuevos objetivos.
¿Cuál es el elemento clave del éxito de la iniciativa?
"Creo que este proyecto es un verdadero éxito", nos dice Francesca, "no tanto por las innovaciones individuales que está introduciendo, sino porque está haciendo que "sucedan" muchas cosas: está revolucionando procesos y madurando así una nueva generación de futuros directivos que serán el núcleo de nuestro mañana".
Un factor muy importante es la oportunidad que ofrece Digit Halley en términos de conocimiento y sensibilización: "los jóvenes están conociendo la empresa en su totalidad y de forma transversal, colaborando codo con codo con compañeros con los que antes sólo se habrían cruzado en los pasillos. Hoy, en cambio, son compañeros de un viaje que está llevando a AM a una transformación incremental de los procesos y la mentalidad de trabajo."
Sin duda es un objetivo ambicioso para un grupo tan joven, pero con gran entusiasmo y atención al detalle están consiguiendo poco a poco cambiar las cosas desde la base, sembrando nuevas semillas. Con el tiempo, veremos florecer estas semillas en una empresa que siempre ha buscado llegar alto, empezando por el valor de las personas y las materias primas.
¿Cuál es su relación con AM?
"Se podría decir que nací en AM", dice Francesca con una sonrisa. "A los 20 años, cuando aún estudiaba, hacía ilustraciones y renders para marketing; luego vinieron unas prácticas y, más tarde, tres años en el departamento de I+D. Para mí es un honor formar parte de este grupo que, con competencia, entusiasmo y algunas dificultades fisiológicas, está intentando transformar una empresa a la que estoy profundamente unida. Este proyecto me está dando la oportunidad de ver de primera mano cómo las nuevas generaciones pueden realmente marcar la diferencia, gracias a su frescura, su lucidez frente al 'siempre se ha hecho así' y su orientación siempre hacia nuevas soluciones y formas de trabajar".
Al final de esta reunión, no pude evitar pensar en el enorme caudal de energía que traen consigo los jóvenes de Digit Halley y con el que están contagiando a toda la empresa.
Su trabajo, su implicación, sus voces son la manifestación de un principio, el de la inclusión, que es fundamental para AM. La inclusión también es esto: crear un entorno de trabajo en el que todas las personas, independientemente de sus características personales, se sientan valoradas, respetadas y tengan las mismas oportunidades de crecimiento y desarrollo.
